El Restaurante: su historia y especialidades

Hace ya 30 años, en septiembre de 1987 el Restaurante asador Figón el Baco abría sus puertas en el madrileño barrio de Chamartín. Su dueño, proveniente de Siguero, un pequeño pueblo de Segovia, se había propuesto acercar a la capital el mejor sabor y toda la tradición de su tierra y desde entonces sus platos han logrado cautivar a los más exigentes paladares.

Respetando siempre las viejas costumbres y el estilo de asar de los figones segovianos, su cordero y su cochinillo asados al horno de leña así como sus carnes rojas a la parrilla han deleitado a toda clase de público; figuras del cine y la televisión, periodistas, toreros, deportistas, ni siquiera los más rockeros han podido resistirse.



Lugar de celebraciones

En toda España, pero sobre todo en las dos Castillas, las casas dónde se guisaban y vendian alimentos eran conocidas como figones. Estas casas, que abundaban en el siglo XVII, se convertían en lugares de encuentro, celebración y reposo para viajeros y gentes de la región. De igual modo, el Figón el Baco se ha convertido un lugar de encuentros y celebraciones donde es posible disfrutar de los mejores platos en un ambiente tranquilo y con un servicio de calidad.

El restaurante cuenta con dos espacios acondicionados para estas ocasiones especiales. Bodas, comuniones, cumpleaños, reuniones familiares, de empresa...para todas estas celebraciones el Figón el Baco pone a disposición de sus clientes dos acogedores salones con una capacidad aproximada para 30 y 60 personas.

Los menús se elaboran a gusto del cliente y la reserva debe realizarse con antelación poniéndose en contacto con el restaurante.

Especialidades de la casa

El Cordero y el Cochinillo

Agua de limón, manteca, sal y un buen cordero lechal de Castilla, el Figón no tiene secretos. El cordero proviene de la provincia de Burgos y no debe pasar los 5 kilos y medio. Su tierno y delicioso sabor se consigue con ingredientes sencillos y de la manera más natural.

De igual modo el cochinillo, que procede de Segovia, se condimenta con agua de limón, manteca y sal. La diferencia reside en los palos de laurel que se colocan al fondo de la tartera de barro, creando así un hueco bajo la pieza que permite obtener todo su sabor.

Para asar el cordero y el cochinillo se utiliza el horno de leña con madera de encina. Se trata de un horno moruno, elaborado artesanalmente con barro y paja. Tras un par de horas aproximadamente y bajo los atentos cuidados del maestro asador podremos disfrutar de un perfecto asado segoviano.

Los expertos aconsejan acompañar estos platos con una fresca ensalada de berros o con un clásico, la ensalada de lechuga y cebolla, todo ello regado con un Ribera del Duero o un Rioja.

Las Carnes Rojas

Las carnes a la parrilla y el chuletón de buey son las otras grandes estrellas de este restaurante. De origen gallego, el inconfundible sabor de sus carnes se consigue gracias a la parrilla y al carbón vegetal de encina.

El chuletón, una vez cortado, se hace primero brevemente a la parrilla para presentarlo después en la mesa. A continuación se limpia y se trocea para servirlo junto a un plato de barro caliente, que permitirá al comensal tomar la carne a su gusto.
La carne se sirve con unas tradicionales patatas “a lo pobre” y puede acompañarse con un Rioja o un Ribera del Duero.